La Comisión Europea establece una metodología unificada para la detección de microplásticos en el agua potable

La nueva medida europea busca estandarizar la medición de microplásticos, asegurando la calidad del agua en todos los Estados miembros.

11 Abril 2024

En un esfuerzo continuo por proteger la salud pública y los ecosistemas acuáticos, la Comisión Europea ha establecido una nueva metodología para la medición de microplásticos en las aguas destinadas al consumo humano. Este desarrollo, promulgado en la Decisión Delegada C(2024)1459, es un componente clave para combatir la contaminación microplástica a nivel europeo.

La nueva metodología, detallada en el anexo de la decisión, define "microplástico" de manera precisa y establece criterios específicos para su medición en el agua potable. La normativa describe las técnicas que deben emplearse para identificar y cuantificar estas partículas, incluyendo microespectroscopía infrarroja de transformada de Fourier (μ-FTIR) y microespectroscopía Raman (μ-Raman), garantizando así la obtención de datos comparables y confiables entre los diferentes Estados miembros.

La decisión también especifica que las muestras se recojan a través de un sistema de filtros en cascada para asegurar la captura efectiva de microplásticos con un tamaño entre 20 μm y 5 mm. Este enfoque detallado permitirá a las autoridades nacionales realizar análisis más precisos y responder con mayor eficacia a la presencia de estos contaminantes en las fuentes de agua potable.

Además de establecer un método de detección estándar, la Comisión Europea ha puesto de manifiesto la importancia de la colaboración entre los Estados miembros para implementar la metodología de manera efectiva. La uniformidad en la medición y reporte de microplásticos es esencial para evaluar y gestionar los riesgos asociados a la contaminación del agua y para diseñar políticas que protejan a los ciudadanos y al medio ambiente de sus posibles efectos nocivos.

La metodología representa un avance significativo en la gestión de la calidad del agua en Europa, proporcionando las herramientas necesarias para un monitoreo efectivo y la implementación de medidas preventivas. Este enfoque integral no solo mejora la seguridad del agua potable sino que también contribuye a los esfuerzos globales de sostenibilidad ambiental.

Fuente

Comisión Europea